Nuevos avances en el estudio de la segunda persona objetivadora: el objeto omitido categórico o clítico te en construcciones reflexivas

Sara Pérez Rodríguez

La segunda persona objetivadora se usa con bastante más frecuencia de la que se piensa. Tras el estudio y el análisis que realizo de los ejemplos que componen el Corpus de Interacciones Comunicativas del Español (CICE) me he percatado de que el uso de este fenómeno gramatical, principalmente característico de las conversaciones que transcurren cotidianamente, también lo es de las situaciones comunicativas que estoy abordando en mi tesis doctoral, esto es, la publicidad, las redes sociales y la escritura de los jóvenes estudiantes, que corresponden a los tres subcorpus del corpus principal. Esta línea de investigación se enmarca en los estudios de variación sintáctica, más concretamente en la variación de los elementos que componen el discurso oral y escrito, como creadora de significados que, en virtud de sus propiedades cognitivas –la prominencia cognitiva y la informatividad textual– contribuye a la creación de estilos y situaciones comunicativas diversas. Se trata de una línea de investigación novedosa que ha sido poco explorada y que amplía los estudios sobre la variación sintáctica en la lengua española; esta línea ha sido creada por CoSoLen y ha dado gratificantes resultados en el marco de los proyectos de investigación desarrollados en el grupo. De hecho, María José Serrano y Miguel Ángel Aijón Oliva, miembros de este grupo, la han abordado en sus respectivas tesis doctorales y demás trabajos científicos con resultados excelentes.

Si bien he estudiado este fenómeno gramatical en función de sujeto en dos trabajos científicos previos a mi tesis doctoral, actualmente realizo una investigación más exhaustiva sobre la segunda persona (tú) objetivadora en función de sujeto y objeto. Ambas funciones son muy frecuentes, incluso me atrevería a afirmar que en cada ejemplo que rescato de las fuentes consultadas es raro que no convivan estas dos funciones. No obstante, solo son datos iniciales que tendrán que corroborarse en los resultados finales. Para ilustrar mejor esto que expongo, véase el ejemplo (1) recientemente extraído de la publicidad oral.

(1)  Llega un momento en la vida en el que quieres experimentar nuevas sensaciones al volante, disponer de la mejor tecnología, disfrutar de la estabilidad y el confort y no renunciar a la deportividad. Llega un momento en la vida en el que el cuerpo te pide el nuevo Renault Megane. Absolutamente nuevo, absolutamente Megane. (CICEpubl.Oral 2016).

Como se observa en el ejemplo (1) la función de sujeto (quieres) y objeto (te pide) son variantes omitidas, si bien parto de la ya conocida hipótesis de que la omisión del fenómeno gramatical es mucho más frecuente que la expresión, precisamente porque contribuye a reforzar dicho carácter objetivador y presenta los contenidos del discurso de una forma más general. La segunda persona en función de objeto te presenta variación porque admite la expresión mediante la frase nominal a ti, en cuyo caso el objeto se consideraría expreso como sucede en el ejemplo (2).

(2) La persona que necesitas es aquella que, teniendo la libertad de hacer lo que quiera, te elige a ti en todo momento (CICEpuble 2016).

No obstante, uno de los avances importantes que he advertido en el desarrollo de la investigación es la existencia del clítico o morfema de concordancia de segunda persona te que no admite el correlato expreso a ti y, por tanto, debe tratarse con especial atención. Me refiero a los numerosos casos de aparente reflexividad, esto es, a  determinados verbos que necesitan de pronombres personales (me, te, se, nos, os) para tener un significado completo o gramatical. La segunda persona objetivadora aparece también en estos casos de reflexividad, como se muestra en el ejemplo (3).

(3) Todos pasamos por algún momento en nuestras vidas (especialmente las chicas) en el que tratamos de ser perfectos. ¿Quizá comienza en algún momento de segundo grado tras el día de la foto de curso, cuando luces el pelo...

Proyecto I+D "Cosolen"
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